Archivo para Febrero 26th, 2008
Su pasión, muerte y resurrección

LA ÚLTIMA CENA: CARIDAD
Si Leemos despacio la escena de la última cena Juan 13, 1ss: Y habiéndolos amado, los amó hasta el fin… Meditar en el lavatorio de los pies… El mandatum novum… Al instituir la Eucaristía, caer en la cuenta del “por vosotros”…
Pensemos en una amistad. Se han conocido dos personas y se han agradado. Han descubierto comunidades de opinión y de gusto, la simpatía se ha desarrollado y cada uno confía en el otro. Piensan que su vínculo es seguro y viven sin más preocupación. Pero, como es obvio, existen entre ellos diferencias que poco a poco van cobrando vigencia. Surgen malentendidos, enojos, tensiones. Pero ninguno de ellos busca la base donde residen realmente, esto es, en la propia seguridad de sí mismos y en la propia dejadez, y al cabo de poco empiezan a ponerse nerviosos mutuamente. Desaparece la tranquila confianza y poco apoco se deshace todo… Para que dure una amistad debe haber una vigilancia sobre ella, algo que la resguarde. Cada cual debe dar lugar al otro para que sea precisamente el que es; cada cual debe hacerse consciente de sus propias faltas y ver las del otro con ojos de amistad. Quererlo, y también lograrlo contra la suspicacia, la pereza, la estrechez de la propia naturaleza, es también ascetismo.” (Cfr. R. Guardini)
Pensemos en el matrimonio. “¿Por qué tantos matrimonios se vuelven mudos y vacíos? Porque en cada uno de los dos domina la idea básica de que se trata de la felicidad, o sea, piensan que cada uno de los dos se puede satisfacer consumiendo simplemente su propia vida… En realidad, el auténtico matrimonio es estar unidos en la existencia; es ayuda y fidelidad. Matrimonio significa “que el uno lleve las cargas del otro”, como dice san Pablo (Gal 6,2). Así que sobre él debe velar una responsabilidad nacida del espíritu. Una vez y otra debe el uno aceptar al otro como es; debe renunciar a lo que no puede ser. Debe prescindir de las embusteras imágenes de cine que destruyen la realidad del matrimonio y saber que tras el encuentro mutuo del primer amor es cuando empieza la tarea verdadera. Que el auténtico matrimonio, pues, solo puede existir por autodisciplina y superación. Entonces se hace auténtico, capaz de generar vida y entregar vida al mundo”. (Cfr. R. Guardini).
Enamorar al marido o a la esposa cada poco…
La primera virtud es la caridad, es lógico que sea así, puesto que Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. (1Jn 4, 16)… Todo pende de la caridad: El le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la Ley y los Profetas. (Mt 22, 37-40)
La caridad debe manifestarse en obras: obras son amores y no buenas razones… Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y de verdad. (1Jn 3, 18)
Manifestaciones: Más que en “dar”, la caridad está en “comprender“. (Camino 463). Es más fácil decir que hacer. -Tú…, que tienes esa lengua tajante -de hacha-, ¿has probado alguna vez, por casualidad siquiera, a hacer “bien” lo que, según tu “autorizada” opinión, hacen los otros menos bien? (Camino 448)
Una mujer, suelta de lengua fue a ver al santo para pedirle consejo: -Mi marido y yo no conseguimos ponernos de acuerdo. Nos peleamos por todo. Y lo peor es que él me pega, yo grito, los vecinos acuden…¡Créame, Padre!, es un verdadero infierno. ¿Qué me aconseja?. Le responde don Pipo: -Buena señora, tengo justo lo que usted necesita, una medicina infalible, un curalotodo milagroso. Tenga este frasco; cuando su marido comience a reñir, vaya a su habitación y beba un sorbo y manténgalo un rato en la boca en contacto con la lengua. Haga siempre lo mismo cuando esté iniciando la discusión. Verá que el resultado será seguro. Efectivamente, algunos días después, la mujer volvió con la botella vacía. y le dijo: Ha sucedido exactamente como usted dijo, padre Felipe. ¡Ha funcionado! Mi marido sigue peleando, pero yo estoy curada. Déme otra de esas botellas. Con gusto-sonrió el sabio Felipe entregándole otra botella de agua pura recogida de la fuente.
Orden en la caridad: comenzando por los que están más cerca de nosotros, se extiende a todos los hombres, sin excluir ninguno…
LA PASIÓN DEL SEÑOR
Lo primero que hemos de tener presente es que paso todo esto por nosotros: el cual me amó y se entregó a si mismo por mí. (Gal 2, 20)…
Un ejemplo. ¿Señor, sólo por mi? Sí, aunque sólo hubiera sido solo por ti, lo hubiera hecho igual. Otro ejemplo. En el INRI de la causa de la condena debería estar mi nombre escrito…
Es duro leer, en los Santos Evangelios, la pregunta de Pilato: “¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, que se llama Cristo?” -Es más penoso oír la respuesta: “¡A Barrabás!” Y más terrible todavía darme cuenta de que ¡muchas veces!, al apartarme del camino, he dicho también “¡a Barrabás!”, y he añadido “¿a Cristo?… ‘Crucifige eum!’ -¡Crucifícalo!” (Camino 296)
Un ejemplo. En la película de la Pasión: hijo mío cuando pondrás término a todo esto… ¿No lo ves Madre? estoy haciendo nuevas todas las cosas… podemos volver a empezar… Por Jesús podemos de verdad volver a hacer nuevas todas las cosas… En cada confesión volvemos a empezar, porque Él (yo bien poco hago en cada confesión) hace nueva mi vida…
La oración del huerto… La flagelación…
- Amar la Voluntad de Dios… aunque cueste… pues es el único camino para la santidad… No podemos comprender bien la horrible fealdad del pecado: sólo viendo a Dios podríamos ver lo que supone ofenderle.
Pero podemos ayudarnos a entender su malicia contemplando la pasión del Señor …
Cfr. Mírale
- El “problema” del dolor no tiene “solución”, por eso es más correcto hablar del misterio del dolor…- la señal del cristiano es la santa Cruz: no quejarse tanto… y pedir más fe para saberla llevar… – no meternos en “calvarios imaginarios”: el que quejoso de la cruz que lleva entra en un lugar donde hay todo tipo de cruces y se le da a escoger. Prueba varias y escoge al final una, entonces se le dice que es justamente la misma que él traía al principio… – aquel naufrago que miraba el abismo del fondo y no se soltaba de aquel madero con forma de Cruz que le salvaba…
Otro ejemplo: Hace ya tiempo un grupo de señoras se reunieron en cierta ciudad para estudiar la Biblia. Mientras que leían el tercer capítulo de Malaquías, encontraron una expresión notable en el tercer versículo que decía: “Él purificará… y los refinará como se hace con la plata” (Mal. 3,3). Una de las señoras propuso visitar un platero y reportarles a las demás lo que él dijera sobre el tema. Ella fue y sin decir el objeto de su diligencia, pidió al platero que le dijera sobre el proceso de refinar la plata. Después de que el platero describiera el proceso, ella le preguntó: “Señor, ¿usted se sienta mientras que está en el proceso de la refinación?”. “¡Oh!, sí señora”, contestó el platero; “debo sentarme con el ojo fijo constantemente en el horno, porque si el tiempo necesario para la refinación se excede en el grado más leve, la plata será dañada”. La señora inmediatamente vio la belleza y el consuelo de la expresión: “Él purificará… y los refinará como se hace con la plata” Dios ve necesario poner a sus hijos en un horno, su ojo es constantemente atento en el trabajo de la purificación, y su sabiduría y amor obran juntos en la mejor manera para nosotros. Nuestras pruebas no vienen al azar, y Él no nos dejará ser probados más allá de lo que podemos sobrellevar. La señora hizo una pregunta final: “¿Cuándo sabe que el proceso está completo?”. “Pues es muy sencillo”, contestó el platero,”Cuando puedo ver mi propia imagen en la plata, se acaba el proceso de refinación”.
- En tus manos Señor encomiendo mi espíritu… pedir el don de saber abandonarse en las buenas manos de Dios… ¿Y, tú, imitarás al Señor en ese aceptar la Voluntad de Dios? Sí, Padre, porque así te ha parecido bien… Aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya…
LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
María en la Cruz:
Me explicaron hace tiempo que la Virgen Macarena de Sevilla si se la mira por la izquierda parece que está llorando y si se la mira por la derecha parece que sonríe; esa ambigüedad hace que en su rostro aparezca un misterio de esperanza: el dolor de la muerte de su Hijo está presente, pero también lo está la esperanza de la resurrección… Así es nuestra vida, descubrimos en nosotros la raíz del mal, pero también descubrimos esa raíz divina que se ha injertado en nuestra alma, y que es la causa de nuestra esperanza…
Ellas van movidas por el amor, quieren terminar con cariño lo que dejaron a medias… Por eso las mujeres son las primeras en la experiencia de la resurrección y, evidentemente, en la fe en el Resucitado… Las mujeres descubren que la piedra del sepulcro estaba corrida. La resurrección significa para nosotros que se remueve la piedra que nos bloquea, de modo que nunca más la vida permanezca en nosotros bajo llave. Cuando las mujeres entran, perplejas, en la tumba vacía y no encuentran el cadáver de Jesús, ven a dos hombres con trajes resplandecientes que les dicen: “¿Por qué buscáis entre los muertos – al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que os dijo cuando estaba en Galilea. Que el Hijo del hombre debía ser entregado en manos de pecadores, que iban a crucificarlo y que resucitaría al tercer día” (Lc 24,5-7). Los ángeles se dirigen a las mujeres con un refrán: no tiene ningún objeto buscar al que está vivo entre los muertos… La resurrección significa la vida. Cristo vive. Y a los vivos no se les busca en la tumba. Si queremos reconocer a Jesús como el Resucitado, no lo encontraremos en el pasado, ni entre los muertos, le encontraremos donde está la vida. Jesús quiere conducirnos a la vida. Nuestra mirada debe dirigirse hacia adelante, no hacia atrás, hacia el pasado… Debemos confiar en esa vida que quiere despertar en nosotros: tener ilusiones, proyectos, esperanzas… Ahí está Él.
Recorrido por la Pasión
Esto está copiado de muchos sitios y está mezclado con trozos de oración personal
¿Me dejas ir contigo a donde tu vayas?¿Puedo, Jesús, aunque a veces te deje solo, tener la ilusión de acompañarte?
Si ves que me duermo; si descubres que me asusta el dolor; si notas que me paro al ver más de cerca la Cruz, ¡no me dejes! Dime como a Pedro, como a Santiago, como a Juan, que necesitas mi compañía, mi correspondencia, mi amor. Dime que para seguirte, para no volver a dejarte abandonado con los que traman tu muerte, tengo que pasar por encima del sueño, de mis pasiones, de la comodidad
Voy contigo, Señor … dame la gracia especial de entender lo que me dices en cada escena. Y dame sobre todo generosidad y fortaleza para ir, como la Viren, hasta el pie de la Cruz
JESUS ES CONDENADO A MUERTE (respetos humanos, mentiras y omisiones)
Señor, tus amigos, los que tu elegiste, te han abandonado … han negado que te conocen
Escuchas, sereno, llano de dignidad, firme, con la seguridad de quien acepta y cumple un plan previsto por Dios
Te acusan injustamente, te insultan .. quieren que hables y te defiendas ¿nada respondes? … ¿qué dices a lo que estos testifican contra tí? (Mt 26 62) … Tu, una vez más dices la Verdad: Sí, soy el Rey de los Judíos… (Io 18 36)
Luego callas y contemplas en ese silencio impresionante la cobardía de un hombre que te condena por miedo al pueblo
Jesús ahí me verías tb a mí. ¡Cómo me duele el no haberte querido del todo! Comprendo que ese grito enfurecido : ¡crucifícale! en labios de quienes tendríamos que defenderte, te destroce el corazón
¡Perdón Jesús! Quiero pedirte que nunca más una mi voz a los que te condenan. Haz tu que sea valiente, para estar siempre a tu lado. Que nunca te deje. Y que, igual que tu, tenga el valor de decir la verdad, sin miedo, aunque me acarreo la muerte (434)
JESUS ES CARGADO CON LA CRUZ (deshonra, humillación … vale la pena)
Te azotaron, y los soldados atravesaron tu cabeza con una corona de espinas y te cubrieron para reírse y burlarse con un manto de púrpura. Otros comenzaron a escupirte en el rostro y a darte puñetazos, y otros te herían en la cara y decían profetízanos .. después de una noche de malos tratos poner una cruz en tus hombros
De este modo hechas a andar … Arriba te espera la muerte que es nuestra vida … pop eso no te importa la deshonra, la humillación, el dolor intenso … Piensas en mí, y ese dolor te parece poco para salvarme
¡Así valoras un alma, Jesús! Enséñame a sentir como tu, a ser generoso a ir con ilusión a la cruz que salvará a tantas almas
JESUS CAE BAJO EL PESO DE LA CRUZ (debilidad, caídas, sin fuerza humana)
has perdido mucha sangre; te han llenado de heridas los latigazos, la corona de espinas te ha traspasado la cabeza, y te aplasta el peso de la cruz.
pero hay algo que te levanta … que te mueve a recomenzar el camino: es el amor que me tienes.
sabes, Jesús, porque me conoces, que al querer ir junto a ti caeré una y otra vez. Y me enseñas, con tu ejemplo, que hay que mirar a la meta, que hay que ponerse en pie, sabiendo que es Dios quien me anima, que son almas las que esperan ese esfuerzo.
Gracias Jesús por esta lección, tan necesaria para rni debilidad. Cuando el peso de mis faltas o el egoísmo o la soberbia me lleven a decir ¡no puesto! ponte en frente a mi alma así: caído, deshecho, sin fuerza humana, y ayúdame a ser fiel
JESUS SE E ENCUENTRA CON SU MADRE (aceptación de la voluntad divina aunque duela)
¿que sentiste, Señora, al ver así a tu Hijo? Te miro y no encuentro palabras para hablar de tu dolor.
pero sí entiendo que al ver a tu Hijo que lo necesita y al comprender que tus hijos lo necesitamos, aceptas tod sin vacilar. Es un nuevo “hágase” en tu vida
¡Gracias Madre mía! Dame esa actitud decidida de entrega, de olvido absoluto de mi mismo.
Que frente a la lamas, al aprender de ti lo que exige el corredimir, todo me parezca poco … pero acuérdate de salir a mi encuentro en el camino que solo no sabré ir adelante.
V. SIMÓN CIRENEO AYUDA A JESÚS CON LA CRUZ (contrariedades: rebelarse u honor)
¿Qué pensaría aquel hombre bueno que de pronto se encontró contigo en la subida del Calvario?¿Con qué ánimo cargó con parte de tu cruz?¿Fue consciente de que quitaba a Dios una parte de su peso?
Alguna vez puedes darme la oportunidad de llevar un poco el peso de esa misma cruz. Y sabes no soy fuerte … es posible que no te reconozca en medio del trabajo, de la lucha o de la dificultad … quiero decirte ahora que no tengas can cuenta mi reacción cuando sea humana, rebelde, cobarde o egoísta … que estoy dispuesto a ir contigo … que quiero tener la suerte de compartir, en lo que tu veas mejor tu misma cruz
Y pienso que me oyes, que me miras, como miraste al Cireneo con ese amor agradecido. Amor de un Dios que nunca se deja ganar en generosidad
UNA PIADOSA MUJER LIMPIA EL ROSTRO DE JESUS (los pecados: su fealdad: pedir perdón: es limpiarle)
¡es muy duro contemplarte y ver cómo te hemos dejado los hombres! porque confieso que no puedo hablar de aquellos soldados que te escupieron y te azotaron sin piedad … sé que soy yo quien te ha dejado así … que son mis pecados, mi orgullo, mi indiferencia, mi impureza, los que han marcado tu cuerpo con esa huella brutal
Haz Jesús que esta realidad me alga salir de mi mismo como salió aquella mujer de la multitud que la aprisionaba. deja que me acerque hasta ti, y te limpie y te pida perdón.
es sincero mi deseo de quererte con toda el alma. Quiero abrazarme a ti, hasta sentir contigo el dolor, para que deje en mí su huella, como quedó tu rostro estampado ren el velo de la Verónica
Y consigue Señor que el recuerdo de esta escena me lleve a no hacerte sufrir más.
JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ (serenidad)
¡qué difícil consolarte con palabras Jesús! No sé que decirte. Sólo te miro y te miro y me encuentro con esa mirada tuya, donde descubro un mundo de paz, de serenidad, de perdón, de entrega.
y al mirarte despacio entiendo que me repites que esta nueva capa que empiezas, la sufres también por mí
que tu gran objetivo, al cargar de nuevo con la cruz, es moverme a hacer lo mismo cada vez que caiga, dándome la seguridad de que Tú irás siempre por delante.
JESUS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALEN (olvido de sí)
eres asombroso, Señor, apenas puedes dar un paso. Arrastras el madero, ya casi sin vida, y haces un alto en el camino porque descubres a un grupo de mujeres que lloran
¡Qué maravilla Jesús! Cómo quieres a los hombres. Con que cariño infinito tratas a las almas, a cada alma, para movemos a la contrición: no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos (Lc 23 28)
¡qué huella dejarían tus palabras en aquellas mujeres! Y en mí deja: la seguridad de que en mi camino siempre hay alguien que espera una sonrisa, un apalabra de consuelo, un consejo que le acerque a Dios. Que nunca mi dolor, si llega, me cierre en mí mismo. Dame tu capacidad de olvido propio para darte a los demás, incluso en esa hora en que estás destrozado. Sé que es una gran ambición. Pero tb sé que eres Tú quien estas empeñado en que me parezca a Ti. Y Tú lo puedes todo
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ (ánimo siempre adelante: fiel)
déjame ponerme en tu lugar. Hazme comprender lo que supone estar hundido, sentir en lo más profundo del propio ser el fracaso, la impotencia, la carencia absoluta de medios humanos, la soledad, hasta exclamar como Tú: triste está mi alma hasta la muerte (Mt 26 38)
¿cómo reaccionaría en lo más hondo de mi ser? ¿qué me llevaría a pensar mi orgullo, mi vanidad, mi desaliento? ¿sería capaz de seguir?
Tu, Sr, me lo das todo resuelto. Tu actitud de entrega incondicional, tu abandono en manos del Padre, nunca dicen ¡basta! Y sin ningún rastro de vida, sin energía, hecho una pura llaga. vuelves a remontarte. es un milagro de amor. Por eso coronas tu misión y llegas a la cumbre misma del Calvario
Jesús en esas horas en que se nubla en serio el horizonte del alma, cuando la tentación pretende echar por tierra los mejores impulsos, recuérdame que quiero superarlo todo a tu lado. dime entonces que puedo seguirte si me apoyo en tu amor, que no se quiebra. Dime que soy capaz de levantarme porque eres Tú quien me darás la mano, porque eres Tú quien has prometido no abandonar nunca a los que te quieren, haz Sr que me conmueva tu esfuerzo al ponerte en pie, por 3′ vez para que sea fiel a lo que me pidas.
Mírale

“Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes”
o Son palabras sobrecogedoras. Ante ellas, más nos valdría cerrar los labios para siempre y, arrodillados, contemplar este misterio de Amor y sufrimiento con gratitud infinita y sonrojo confiado.
o Ese ser humano que ves clavado en el crucifijo – no apartes los ojos de él -, destrozado y rendido ante Dios y ante los hombres, nunca cometió pecado alguno, ni albergó en su corazón nada impuro; es el Hijo del Altísimo. Es la Hermosura misma, la Santidad en persona, la Pureza encarnada, la Bondad hecha rostro…
o Mira, mira despacio al crucifijo: su semblante ensangrentado y humillado a salivazos; su cuerpo abierto por los surcos del látigo; sus rodillas abrasadas por las piedras de la Vía Dolorosa… ¿Por qué? Son tus pecados, los míos, que están siendo lavados en la sangre del Cordero sin mancha.
o Mira, mira despacio al crucifijo: es el Sumo y Eterno Sacerdote, amante incomprendido de los hombres, ofreciendo su víctima (¡Él mismo!) para que tú y yo, que con nuestros pecados nos habíamos forjado una condena, seamos perdonados y llamados “hijos de Dios”. “Nuestro castigo saludable cayó sobre Él; sus cicatrices nos curaron”… ¿Y podrá nuestra vida seguir siendo la misma, después de esto? ¿Cómo no morir de gratitud?
o Mírale de nuevo, celebrando la Eucaristía, administrando el sacramento del Perdón: las manos del sacerdote son el costado abierto del Crucificado, por el que se derrama la sangre redentora. Es el mismo Cristo. Y pídele a la Virgen, allí en el monte Calvario, que nuestros sacerdotes no se bajen nunca ¡Nunca! de la Cruz.
Este post está copiado de este enlace: http://www.archimadrid.es/espiritualidad. Yo tan solo me he limitado a alinearlo y corregirlo un poco.
¿Me doy cuenta del alcance de mi respuesta?: considerar el infierno, el purgatorio y el cielo.

Esta meditación es un borrador, y sigue en elaboración…
INFIERNO
Es de fe definida que existe el infierno y se afirma muchas veces en la Sagrada Escritura. No se trata de ponerse nerviosos, sino de atestiguar un dato de fe:
Del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes. (Mt 13, 40-42)… Entonces dirá a los que estén a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles: porque tuve hambre y no me disteis de comer (…) Y éstos irán al suplicio eterno (Mt 25, 41-42.46)… Me dijo también: «Hecho está; yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis. Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mí. Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras y todos los embusteros tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Ap 21,6-8).
Un ejemplo. Podríamos comparar a Dios con esos grandes electro-imanes, capaces de levantar toneladas de hierro sin apenas esfuerzo. Y nosotros seríamos como esas limaduras de hierro que se dirigen como flechas atraídas por el imán. Pero si una limadura se rodea de una gruesa capa del barro de la sensualidad, y de otra capa del corcho de la insensibilidad, y de otras capas de plásticos artificiales de vanidad, soberbia y apariencia; esa limadura de hierro, poco a poco, dejará de sentir los efectos de la atracción del imán y llegará un momento en el que no sienta nada. Pero no es por culpa del imán del amor de Dios sino por la dureza de la costra con que ha envuelto libremente su corazón
Otro ejemplo. Alguien me explicó que la conciencia se parece a un guardia de tráfico del remordimiento nos alerta de que hay un camino y una dirección correcta o incorrecta…
Otro ejemplo. En el Vaticano un sacerdote que tiene el encargo de exorcista, ha escrito recientemente un libro. En el cuenta como en una ocasión, tratando de liberar a un alma del diablo, se encontraba en una casa helada y ya cansado cometió un error que consiste en dirigirse directamente al diablo, diciendo: “anda, abandona ya a esta alma y vete al infierno que Dios te ha preparado y donde estarás más calentito, que con el frío que hace aquí”. Entonces aquella persona le miró, y habló, pero se notaba que era el diablo el que hablaba: “Serás estúpido; Él ni siquiera pensó en ello”. Efectivamente, el infierno es obra exclusiva del diablo y de su odio a Dios. Se puede pensar que Dios ni siquiera pensó en el infierno, sino que es obra del mal y del pecado.
Otro ejemplo. Muchos quieren vivir como sino existiera el infierno, o el castigo de las malas obras. Estos se parecen a los niños que juegan a la “gallinita ciega”… El drama consiste en pasarse toda la vida jugando a la gallinita ciega y cuando se despiertan se dan cuenta de que ya están ciegos para siempre…
La realidad del infierno nos enfrenta con la realidad de nuestra libertad:
Dios al crearnos, ha corrido el riesgo y la aventura de nuestra libertad. Ha querido una historia que sea una historia verdadera, hecha de auténticas decisiones, y no una ficción ni un juego… Por eso, la consideración de infierno debe llevarnos a salir cuanto antes de la situación de pecado mortal; a no dejar que pase ni un día en esta situación (no dormir ni una sola noche en pecado mortal; al menos hacer un acto de contrición lo más perfecta que podamos si nos es imposible confesar ).
También nos enfrenta, sin agobios, con la responsabilidad de hacer más apostolado: de ser conscientes de que junto a nosotros pueden vivir personas que no están habitualmente en gracia: sentir la urgencia de ayudarles y decirles la verdad de su situación:
Os enseñaré a quién habéis de temer: temed al que después de dar muerte tiene poder para arrojar en el infierno. Sí, os digo: temed a éste. (Lc 12,5)… No me gusta hablar de temor, porque lo que mueve al cristiano es el Amor de Dios, que se nos ha manifestado en cristo y que nos enseña a amar a todos los hombres y a la creación entera; pero si debemos hablar de responsabilidad, de seriedad. No queráis engañaros a vosotros mismos: No os engañéis: de Dios nadie se burla, nos advierte el mismo Apóstol.
EL PURGATORIO:
No es bueno verlo como algo “bueno”, como algo “consolador”… Lo más adecuado es tener deseos de saltárnoslo a la torera…
Un ejemplo. Si consideramos a las reliquias de los pecados como a esas manchas que quedan en las casas después de las goteras, o a esos lamparones en la ropa después de derramarse algún líquido, etc… Solo pensar que quedaríamos, así, para siempre delante de Dios, nos llenaría de tristeza. Por eso, el que Dios en su providencia amorosa halla pensado en este medio para purificar al alma de esos “lamparones”, reliquias de los pecados pasados ya perdonados, es para agradecérselo. De este modo podremos estar limpios, e inmaculados en su presencia por toda la eternidad…
Otro ejemplo. Conformarse con el purgatorio es como si después de competir una larga liga, en el partido de la final, ante un resultado de empate, pitan un penalti al otro equipo y te encargan a ti tirarlo. ¿Te conformarías con fallarlo y pasar a la prórroga? No. Pues lo mismo sería después de esta vida conformarse con no dar el abrazo esperado al amor de nuestra vida y conformarse con 300 años más de purgatorio.
Otro ejemplo. ¿Te imaginas que en un coro de categoría, en el momento en el que intervienes con un solo poderoso, te saliera un gallo? Vaya fracaso, ¡verdad? pues eso sería conformarse con el purgatorio en el momento más estelar de tu vida, tras la muerte: el encuentro gozoso con el Amor de toda nuestra vida: Dios.
La toma de conciencia con esta realidad del purgatorio nos debe hacer sentir la necesidad de purificarnos y expiar en esta vida… Todo vale, si los unimos a la pasión del Señor, para purificarnos ya aquí:
Dolores de cabeza, sacrificios, contrariedades, enfermedades, etc. Aprovechar las penitencias pasivas, las que nos vienen, y además añadamos con pillería cosas pequeñas como: Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes… Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior. (Camino 173)
EL CIELO
Voy a prepararos un lugar para que estéis conmigo… El que me ama guardará mis mandamientos y vendremos a él y haremos morada en él… No sabemos mucho del Cielo: ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para los que le aman… ¿qué será ese Cielo que nos espera, cuando toda la hermosura y la grandeza, toda la felicidad y el Amor infinitos de Dios se viertan en el pobre vaso de barro que es la criatura humana, y la sacien eternamente, siempre con la novedad de una dicha nueva? (Surco 891)
Un ejemplo. Me gusta pensar que en el Cielo como en un regalo. Porque el regalo es siempre algo que no te esperas y que sabes que quien te lo hace te quiere, te conoce y sabe qué es lo que más ilusión te hace, incluso adivina tus deseos sin que tu mismo los sepas. Pero un regalo de Dios es algo increible, porque nadie me quiere más que Él, ¡y como me quiere!… Y nadie me conoce como Él… Y nadie es tan poderoso como Él… Por eso puesto Dios a hacerme un regalo como será, cuando toda esa belleza, toda esa bondad infinita, se derrame en este pobre corazón y cure mis miedos y de plenitud a mis deseos, y satisfaga mis ansias de felicidad… Sí, le voy a dejar a Él que piense el regalo…
Otro ejemplo. Vale la pena, vale la pena, vale la pena… (aún así hay muchos que no se enteran)… Al parecer Santa Teresa de Ávila cuando era pequeña se llevaba medio a rastras a su hermano con ella hacia la zona de tierra de moros con la intención de morir mártir y así irse al Cielo, y para convencer a su hermano iba repientodo en voz alta: ¡para siempre, para siempre!…