es_tu_dia

Just another WordPress.com weblog

Archivo para la categoría "Teología Moral Especial"

VIRTUD DE LA JUSTICIA Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

con un comentario

VIRTUD DE LA JUSTICIA Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

TEOLOGÍA MORAL ESPECIAL

1. Persona y sociedad.-

  • La sociabilidad, característica esencial del ser humano. Sociedad, desarrollo de la persona y vocación divina del hombre.
    • Conviene dejar claro que la sociabilidad humana es una característica propia de la persona: el hombre sólo puede desarrollarse y alcanzar su plenitud (y su santidad) en comunión con los otros. Por eso, la participación y la responsabilidad en la vida social no son un rasgo puramente utilitario, sino un deber ineludible para el ser humano.
  • Reconocimiento del valor de las realidades terrenas; participación en su desarrollo; conexión y distinción entre progreso temporal y crecimiento del Reino de Dios.
  • Diferencia y complementariedad entre moral personal y moral social. La distinción entre moral social y personal se refiere a que la primera se ocupa de los derechos y deberes que incumben al hombre en cuanto ser que vive, se desarrolla y crece en sociedad, y de las características que debe reunir la sociedad para poder ser considerada una sociedad justa.

2. La justicia como virtud.-

  • Definición y propiedades. Al hablar de la justicia es importante señalar que se trata de utilizar criterios de igualdad o de proporcionalidad que corresponden a la igualdad o desigualdad de las partes.
  • Las diversas clases de justicia: general, distributiva y conmutativa; la “justicia social”. También se debe advertir que los diversos tipos de justicia no se hallan yuxtapuestos, sino interconectados y dirigidos por la justicia general (que es más amplia que la pura justicia legal).
  • Virtudes relacionadas con la justicia: piedad, gratitud, servicio, afabilidad, liberalidad, etc. Lógicamente, es necesario distinguir el significado que tiene aquí el término “piedad” y, a la vez, aclarar que su sentido más frecuente (vida de piedad) proviene del primero, por la novedad cristiana de tratar a Dios como Padre.
  • La virtud de la epikeia como perfección de la justicia. Justicia humana y salvación cristiana: la justicia, virtud necesaria para la santidad. Diferencia y nexo entre la justicia y la caridad.
  • La injusticia y su reparación: gravedad del deber moral de restituir. Al explicar la restitución, es conveniente poner diversos ejemplos que aclaren su noción y necesidad, aunque será un argumento que volverá a tratarse en el tema n. 10.
  • La cooperación a la injusticia: principios de responsabilidad moral. Estructuras sociales de injusticia y honradez.

3. La Doctrina social de la Iglesia.-

  • Naturaleza y método. Conviene insistir en el valor de la solidaridad, para salir al paso de una mentalidad individualista muy extendida que, entre otras manifestaciones, entiende la solidaridad como una actividad de voluntariado, sin captar que implica verdaderas obligaciones morales. Entre éstas destacan los tributos (que se estudian en el tema n. 6), pero no son las únicas; se puede ejemplificar con las protestas (muchas veces injustas) por la realización, en el vecindario, de una iniciativa de interés general con el único argumento de que no se quiere.
  • Su contenido: principios, juicios y orientaciones.
  • La dignidad de la persona humana, principio fundamental de esta doctrina.
  • Otros principios básicos: libertad, solidaridad y subsidiariedad.
    • Por otra parte, hay que explicar que los principios de solidaridad y de subsidiariedad están íntimamente conectados: responden al valor personal y la naturaleza social del ser humano; de ahí derivan una serie de consecuencias morales, por ej., la injusta discriminación de las escuelas no estatales, que determina un coste adicional para los padres que las eligen (no se debería hablar de “escuelas católicas” pues es un derecho de todos los padres, ni de “escuelas privadas” porque todas cumplen una función social).
  • Doctrina social de la Iglesia y conciencia cristiana: formación de la conciencia y responsabilidad personal; pluralismo en las opciones temporales.

4. La comunidad humana.-

  • Diversas manifestaciones de la sociabilidad humana y su gradación.
  • La familia y la comunidad política como comunidades naturales. La familia, célula y núcleo vital de la sociedad, “santuario de la vida” e Iglesia doméstica”. Deberes de los padres y de los hijos.
    • Sobre las obligaciones entre padres e hijos -que forman parte de la virtud de la piedad-, es interesante distinguir entre los deberes per se y per accidens por ej., per se son los padres quienes deben mantener a los hijos, mientras que per accidens, los hijos pueden tener la obligación de mantener a sus padres.
    • Por otra parte, también conviene distinguir las obligaciones absolutas de las temporales: por ej., el amor a los padres debe durar siempre, pero la obediencia sólo es debida en la medida y en las cuestiones que dependen de ellos.
  • Sociedades intermedias: importancia de su promoción. Al tratar de las sociedades intermedias, debe recordarse que el derecho de asociación es un derecho natural de las personas, que el Estado u otros organismos no puede conculcar; y que las diversas asociaciones deben buscar su fin propio, subordinándolo al bien común.
  • Creciente significado de la comunidad internacional: unidad del género humano. Acerca del orden internacional, conviene subrayar que se trata de cuestiones complejas, respecto a las que es poco razonable adoptar posturas demasiado simplistas -que “arreglan el mundo” de un plumazo-, a la vez que se destaca la vertiente moral, y no sólo técnica, de estos asuntos, y se señalan los criterios oportunos.
  • Interdependencia y solidaridad entre las comunidades: implicaciones morales. Cuando se explica el patriotismo como parte de la virtud de la piedad y del nacionalismo como degeneración del amor a la patria, es importante ser prudentes y dilucidar bien los conceptos, para trasmitir la doctrina de la Iglesia sin ceder a visiones de parte.
  • Los organismos internacionales. Soberanía nacional e injerencia humanitaria.
  • Los derechos de los pueblos. Aspecto moral de las migraciones. Nacionalismo y patriotismo. Racismo, xenofobia y otras discriminaciones. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por rsanzcarrera

abril 19, 2010 a 10:32 am

PRUDENCIA, FORTALEZA Y TEMPLANZA

dejar un comentario »

PRUDENCIA, FORTALEZA Y TEMPLANZA

TEOLOGÍA MORAL ESPECIAL

Recomendamos estos apuntes del profesor Tomás Trigo:

  1. Prudencia
  2. Fortaleza
  3. Templanza

1. La prudencia, “auriga virtutum”.

  • Enseñanza cristiana sobre la sabiduría en orden a la comprensión y desarrollo de la vida prudencia y la sabiduría.
  • Centralidad de la prudencia y de la moral.
  • Voluntad y razón en la constitución y ejercicio de la virtud de la prudencia.
  • La prudencia como medida y guía de las virtudes morales.
  • Las partes o divisiones de la virtud de la prudencia.
  • Quizás el aspecto más importante a destacar del tema consiste en explicar el auténtico sentido de la prudencia, pues es frecuente utilizar el término únicamente cuando se trata de adoptar precauciones, con lo que va haciéndose sinónimo de cautela, mientras que la verdadera prudencia señala la conducta más oportuna para alcanzar el bien moral, que se traduce unas veces en refrenar una acción y otras en impulsarla.

2. La vida de la prudencia. También conviene mostrar qué significa en la vida práctica que la prudencia sea medida y guía de las otras virtudes.

  • Actos propios de esta virtud: el consejo, el juicio y el imperio.
  • Medios para adquirir la prudencia.
  • La prudencia cristiana y el don de consejo.
  • La prudencia respecto a uno mismo y respecto a los demás: gobierno y petición de consejo.
  • Prudencia y conciencia.
  • Vicios y pecados contrarios a la prudencia;
    • vicios por defecto:
      • precipitación,
      • inconsideración,
      • inconstancia
      • y negligencia;
    • vicios por desviación del fin:
      • “prudencia de la carne”
      • y astucia.

3. Análisis teológico de la virtud de la fortaleza.

  • Naturaleza de esta virtud: la fortaleza como empeño en la realización del bien, superando las dificultades.
  • Es de particular importancia recalcar la necesidad de la fortaleza, ya que son frecuentes los equívocos sobre esta virtud.

    • Por una parte, se cae en el error práctico de no contar con el hábito, sino sólo con el propósito formulado: por ejemplo, ante el propósito, puede darse la actitud de pensar que se estudiará cuando se acerquen los exámenes, sin reparar que la consistencia de ese estudio dependerá en buena parte del hábito que se haya adquirido.
    • Por otra parte, es bastante corriente pensar que lo que comúnmente se llama “fuerza de voluntad” es un factor que depende de la constitución de la persona -”ha salido así”-, y no, en gran medida al menos, del ejercicio de la virtud.
    • De todos modos y como el temperamento y otros factores innatos inclinan más en determinada dirección, por ello se hace necesario “personalizar” la educación de esta virtud, adaptándola a la persona y sus circunstancias.
  • Opción fundamental por el bien y esfuerzo personal en los actos concretos.
  • Fortaleza y madurez humana; fortaleza y personalidad.
  • Fortaleza y conciencia de la propia debilidad: la confianza en Dios, elemento constitutivo de la fortaleza cristiana.
  • El don de fortaleza.
  • Fortaleza y temor.
  • La disposición al martirio como piedra de toque de la autenticidad de la vida cristiana.

4. El ejercicio de la fortaleza.

  • Acometer y resistir para aceptar y vivir la verdad y el bien, momentos decisivos de la virtud de la fortaleza.  Al explicar las partes de la virtud de la fortaleza -acometer y resistir- interesa hacer ver que la segunda, resistir en el bien, sobre todo cuando se presentan dificultades, es de vital importancia para perseverar en la vida cristiana.
  • Medios para adquirir la fortaleza.
  • Actos propios: cohibir temores y moderar audacias.
  • La fortaleza, virtud entre la cobardía y la temeridad.
  • La ira ordenada y desordenada. Es muy conveniente señalar ejemplos de ira ordenada y desordenada, saliendo al paso de la mentalidad que considera malo cualquier enfado.
  • Virtudes y vicios relacionados con la fortaleza:
    • audacia;
    • magnanimidad
    • y magnificencia;
    • pusilanimidad
    • y presunción;
    • paciencia; (conviene distinguir la verdadera paciencia de la resignación ante el mal, actitud bastante extendida y que no corresponde a la verdadera virtud).
    • lealtad
    • y perseverancia.

5. La templanza: señorío de los hijos de Dios.

  • Naturaleza de la virtud de la templanza.
  • Armonía interior y dominio de sí en la realización de la persona: libertad y señorío en relación con los bienes y deseos.
  • Sobriedad y madurez personal.
  • Valor de los bienes temporales como medios y esclavitud que producen cuando se toman como fines.  Conviene aclarar que los bienes temporales no se reducen a los bienes materiales, y que la templanza en sentido moral no se refiere únicamente a estos últimos bienes. Es interesante también señalar que la sobriedad no sólo es necesaria para lograr el bien sobrenatural: es además una virtud humana, ineludible para una vida propiamente racional.
  • La mortificación y su razón de ser.
  • Partes de la virtud de la templanza. Leer el resto de esta entrada »

Escrito por rsanzcarrera

abril 19, 2010 a 10:26 am

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.