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María, Juan, tu y “el charlas”

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Sábado de la 7ª semana de Pascua
Hech 28, 16-20.30-31; Sal 10; Jn 21, 20-25

Hoy es sábado un día que tradicionalmente la Iglesia dedica a la Virgen María y como además estamos en el mes de mayo hoy vamos a hablar de la virgen María, para que nos acompañe como a los primeros discípulos antes de Pentecostes.

  • Un día, una niña de 10 años vio una imagen de Nuestra Señora de la Piedad. Observó que en los ojos de Santa María relucían unas lágrimas. Pensó para sus adentros: “Llora la Virgen. ¡Si yo consiguiese secar esas lágrimas!” Ni corta ni perezosa, con su pañuelo comenzó a frotar las lágrimas que veía en los ojos maternales de la Virgen. Pero no consiguió su propósito. Entonces en su mente infantil brotó la idea: “Llora la Virgen por su Hijo muerto, por las heridas que le han hecho”. Y con toda ingenuidad intentó borrar las heridas que veía en el cuerpo muerto de Jesús junto a la Virgen Dolorosa. Tampoco lo logró. Pero su intención era buenísima: aliviar el dolor de la Madre de Dios.

  • La Virgen María en una de las apariciones de Fátima mostró su Corazón Inmaculado rodeado de espinas que parecían clavarse en él. El corazón de la Madre de Dios ultrajado por los pecados de la humanidad. El anciano Simeón ya le había profetizado que una espada atravesaría su alma. Tú y yo no queremos clavar más espinas en su Corazón. Vamos a desagraviarle, a reparar por nuestros pecados y por los pecados de todos los hombres. A partir de hoy no queremos hacer sufrir más a la Virgen con nuestros pecados.

En el evangelio de hoy leemos:

“Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho”

 

A un compañero de universidad le llamábamos “el charlas”, y a fe que se ganó el mote. Como te viera cerca, le faltaba tiempo para echarte el brazo alrededor del cuello (¡cómo si te conociera de toda la vida, el muy cretino!) y colocarte un petardo de veinte minutos que había aprendido en algún libro de ascética. Recuerdo que siempre decía: “Tú necesitas a alguien que te guíe…” También recuerdo que, en cuanto lo veía venir, me cambiaba de acera o de pasillo. No se comió una rosca, el “charlas”, porque era un pesado de tomo y lomo.

Es que el apostolado cristiano no consiste tanto en ser maestros como en ser testigos. Tú déjanos los sermones a los curas, y, en lugar de eso, pierde el miedo a decir a la gente quién eres: un cristiano, un hijo de Dios, un hombre feliz que ama a Jesucristo y que se siente renacer cada vez comulga, cada vez que recibe la absolución sacramental, cada vez que ora. Muéstrate alegre, y comunica a los demás la causa de tu alegría… Eso es apostolado; que se enteren todos de con quién están, que compartan tu gozo y tu esperanza…

 

“¿Quién soy yo?” Responde Juan: “el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho“. Responde Pablo: “no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí“. Responde María: “soy la Esclava del Señor”. Y tú… ¿quién eres tú?

Ser enamorados de Dios, de la Virgen, de Jesús, eso han sido los santos, hombres enamorados… Igualmente, solo si amamos a la Virgen de verdad, seremos coherentes y testigos auténticos de su amor… Esta es la verdadera piedad… La verdadera piedad es doctrinal pero es afectiva y efectiva…

  • La devoción a la Virgen es parte fundamental de la fe católica. Que tengamos con Ella una confianza filial. “Te daré un consejo, que no me cansaré de repetir a las almas: que ames con locura a la Madre de Dios, que es Madre nuestra” (Forja, n.77).
    • Anécdota de los tres blancos… los misioneros que llegan a una zona y que cuando los nativos descubren el blanco de la eucaristía, el blanco del Papa y el blanco de la Virgen (y entonces  los reconocen como auténticos misioneros) y se presentan como antiguos bautizados por otros misioneros anteriores a ellos hace muchísimos años y que les dieron esa clave: “buscad los tres blancos”
    • Detalles prácticos de amor filial: Llevar sobre el pecho el escapulario del Carmen; miradas a las imágenes de la Virgen; las tres Avemarías de la pureza; rezar jaculatorias marianas. Y ahora que estamos en mayo, romerías a la Virgen en alguno de sus santuarios.

 

Written by rsanzcarrera

mayo 19, 2007 a 9:36 am

Publicado en espiritualidad

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