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La Iglesia y el Estado (caso)

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Exposición del caso sobre la Iglesia y el Estado:

El padre de Carlos es el Presidente de la Asociación de Padres del Instituto donde estudia él. Es un buen católico, y son frecuentes sus choques con el Director del centro docente —un agnóstico—, a propósito de la orientación de la enseñanza. El conflicto ha tenido en más de una ocasión carácter personal, por cuanto el Director es también profesor de literatura, y la Asociación de Padres ha pedido en más de una ocasión, a instancias del padre de Carlos, que retirase varios títulos de la lista que pedía como lectura a los alumnos. En alguna ocasión lo consiguió, sobre todo tras aparecer alguna queja en un periódico local sobre el contenido inmoral o anticristiano de un libro.
En el nuevo curso que empezaba, una de las asignaturas de Carlos era Literatura. Para disgusto suyo, vio que la impartía el Director. Pronto comprobó que parecía dispuesto a cargar en él todo lo que sentía hacia su padre. Desde las primeras clases ya se dio cuenta de que cuando empezaba diciendo “hay gente que…”, se iba a referir a continuación a su padre, sin nombrarlo. Y con ese encabezamiento empezó a decir que hay quien quisiera convertir un instituto en una iglesia, cuando la religión corresponde a la iglesia y la enseñanza al centro docente; que hay quien quisiera obligar a todo el mundo a compartir sus creencias, cuando éstas son algo propio de la conciencia de cada cual y no tienen por qué limitar la libertad de los demás; que hay quien quisiera convertir el instituto en un centro confesional, cuando en una sociedad pluralista la escuela debe ser neutra en ese aspecto. Mandó hacer varios trabajos por equipos sobre novelas, y a Carlos le tocó el peor libro, corrosivamente anticristiano.
Los alumnos empezaron a darse cuenta de lo que pasaba y a comentar que “iba a por Carlos”, y empezaron a simpatizar con él. Uno de sus amigos le dijo que “ya verás cómo tarde o temprano aparece «lo suyo»: siempre pasa igual”. A los pocos días, en clase de literatura, con cierto tono de ira contenida el Director empezó a decir, a propósito de una novela, que “hay gente que tiene la hipocresía de pensar que sólo ellos y su grupito, que piensa como ellos, vive decentemente, y cree que sólo están casados ellos porque han ido a la iglesia y los demás son unos adúlteros; pues tendrían que leer un poco mejor su propio evangelio y ver lo del fariseo y el publicano”. En ese momento, su amigo le hizo un gesto a Carlos y le pasó un papelito. Carlos lo desdobló, y leyó la única palabra escrita en él: “apareció”. El profesor lo vio, pidió el papel, y dijo a los dos que esperasen a la salida. Le esperaron, y les vino a decir, indirecta y sutilmente, que sería muy difícil que aprobasen esa asignatura con él.
Carlos volvió abatido a su casa. Hasta entonces no había contado nada de estos incidentes a su padre porque no le hacía gracia tener que recurrir a su protección para resolver sus problemas. Pero ese día fue su padre quien se fijó en cómo estaba, y Carlos, que necesitaba un desahogo, se lo contó todo enseguida. Su padre, después de oírle, dijo sonriendo que era una magnífica ocasión para que su hijo aprendiera a luchar en la vida, y empezó a darle ideas.
Carlos volvió a clase más seguro y decidido. A partir del día siguiente, cada vez que el profesor de literatura decía que “hay gente que…”, Carlos replicaba: “oiga, ¿y no podría ser que…?”, y seguía la respetuosa réplica, acompañada de caras de satisfacción en el alumnado. Había elecciones a delegado; Carlos se presentó, y fue elegido. Por ser el más apoyado por su clase, consiguió ser delegado de todos los alumnos. Al cabo de pocos días, al entrar en el instituto por la mañana encontró un anuncio en el tablón: “por necesidades de organización”, el Director había cambiado la clase a la que impartía la asignatura de literatura.

Tras reflexionar un poco personalmente sobre el caso y para formarte en este punto puede venir bien leerte lo siguiente:

  • Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1883, 1913-1917, 2234-2246, 2419-2426.

Y finalmente para no alargarnos más en este artículo lee cuando puedas y con calma el siguiente comentario al caso sobre la Iglesia y el Estado (pinchando en este enlace) y me dices tu opinión: ¡Animo!

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Written by rsanzcarrera

octubre 25, 2007 a 2:47 pm

Publicado en Catequesis

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