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TEOLOGÍA ESPIRITUAL

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Aquí pongo este esquema básico para Teología Espiritual. Disculpad la aparición de algunas anotaciones que hacen referencias a anécdotas o comentarios para animar las sesiones.

INTRODUCCIÓN

  1. Presentación: hablamos de la vida espiritual que tiene su fuente en el bautismo
  2. El objetivo: la teología espiritual (TE) como estudio teológico de la vida cristiana
    • Objeto de la TE: es el estudio teológico de la vida espiritual cristiana. De la vida de todo cristiano: intenta dar respuesta a ¿cómo es esta vida? Vida de comunión con la Trinidad; y ¿Qué es esta vida? Vida en Cristo y de Cristo
    • Fuentes de la TE: 1) la SE; 2) la Teología Moral y dogmática; 3) los santos (vida y escritos)
    • Líneas de fondo y estructura.
      • Es variable según los autores. Se trata de una vida, y como toda vida es un unum que resulta difícil diseccionar. Nos encontramos con una realidad coherente que busca una unidad de vida: renacidos/recreados por el bautismo somos hijos de Dios y tratamos de vivir como tales. El fundamento de esta unidad radica en la Encarnación de Cristo que asume todo lo humano haciéndolo “divino”. El ser tiene una esencia, una misión (una tarea: el apostolado); se trata, pues, de una vida apostólica: la vida de Cristo que pasa. Como “no es posible separar en Cristo su ser Dios-Hombre y su función de Redentor” (eqp 106), tampoco lo es en el cristiano.
      • Lo que hacemos aquí es iluminar esa realidad desde cinco focos: los cinco capítulos: 1) foco de la vocación a la santidad (por el bautismo en la Iglesia); 2) foco de la vida como comunión con la Trinidad; 3) como vida que se identifica con Cristo; 4) como vida de oración; 5) la presencia del misterio de la Cruz en la vida cristiana.

CAPÍTULO 1: LA VIDA CRISTIANA ES VIDA DE SANTIDAD Y APOSTOLADO

Introducción

Empezamos por la santidad, porque se trata de un “hecho” fáctico: hay personas santas. Además la sagrada escritura (SE) nos ha revelado la santidad de Dios y la de su Hijo Jesucristo. Y como la vida cristiana consiste en la participación de la vida santa de Dios, es lógico empezar por la santidad. Este ha sido además el núcleo del mensaje del CVII: la llamada universal a la santidad (LG, cap. 5; LG, n. 40; Novo millennio ineunte, n. 30 y 31), fundándose en la santidad de la Iglesia (LG, cap. 4): “Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1 Ts 4,3) (Magisterio). El itinerario de la santidad es Dios à Cristo à Iglesia à cristiano (LG, n.39)

  • El billete de barco de la familia pobre, pan o majares;
  • El reino de Dios en la parada de autobús (Fernado Rey)
  1. La santidad en el Antiguo Testamento (AT). Palabra hebrea qados, que viene de qds: separar, cortar, dividir… para Dios, o Dios mismo como el Otro, el distinto: “No hay santo como Yahvé” (1 Sam 2,2; cfr. Os 11,9)… etc
  2. La doctrina de la santidad en el Nuevo Testamento (NT). La comunicación de la santidad de Dios llega a su culmen en Jesucristo: “El que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios” (Lc 1, 35), él es “el Santo” por excelencia: porque está ligada a su filiación divina (voy a mi Padre y a vuestro Padre). Por eso es frecuente en el NT que los cristianos conscientes de su incorporación a Cristo por el bautismo se reconocen a sí mismos como “los santos”. La novedad del NT sobre el AT radica en estos 3 aspectos: 1) la santidad adquiere un sentido “personal”: eso es precisamente lo que Dios ha querido comunicar al hombre; 2) la universalidad de esa comunicación –ya no es solo del Israel de al carne, sino de los herederos de la promesa de Abraham: padre de muchas naciones-; 3) la santidad ya no es algo exterior sino interior y real, que afecta no solo al comportamiento sino al núcleo de la persona (“que nos llamemos y seamos hijos de Dios”).
  3. La noción teológica de la santidad cristiana. Primero consideramos la santidad en su plano ontológico y existencial de la vida en su conjunto; después como resultado de la conjunción del don de Dios y de la respuesta libre del hombre
    1. La dimensión ontológica y existencial. Un aspecto de la santidad afecta al ser del hombre (el aspecto ontológico), y el otro a su obrar, al deber ser (el existencial): si ya eres santo, conviértete en lo que ya eres: eres hijo de Dios, pues vive como hijo de Dios. Esto permite explicar tres ideas:
      1. La Potencialidad. Como soy realmente hijo de Dios, puedo y debo actuar como tal: porque el obrar sigue al ser: Cristo ya triunfó salvando a la humanidad, la Iglesia ya es santa y santifica al cristiano, solo queda ejecutar la misión de cada uno: ser sacerdote de la propia existencia para llevarla efectivamente a Dios (tiene en sí el cristiano esta potencialidad de elevar el mundo hacia Dios)
      2. La Significación y totalidad. Todo, nada queda fuera, cualquier acción tiene toda la densidad ontológica del sujeto que la realiza: un hijo de Dios.
      3. La Gradualidad e integración. Todos los aspectos de mi vida se van perfeccionando progresiva y armónicamente.
    2. El dinamismo de la santidad: don de Dios y libre aceptación de la persona. A esta necesaria conjunción se debe la variedad y diversidad tipológica de la santidad. No hay dos santos iguales. Se trata del hecho de experiencia de las relaciones gracia – libertad. Por parte de Dios voluntad salvífica y santificadora es universal: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”, y también, Dios nos escogió “antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha en su presencia por el amor; nos predestinó a ser sus hijos adoptivos pos Jesucristo” (Ef 1, 4-5).
  4. La unión entre santidad y apostolado: vocación y misión en la Iglesia. Toda la Iglesia recibió la misión de Cristo: “Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19)
    1. Unidad de ser y misión en Cristo y en cristiano
    2. Unidad y diversidad en la Iglesia
    3. Laicos y la santificación en medio del mundo

CAPÍTULO 2: LA VIDA ESPIRITUAL COMO VIDA DE HIJO DE DIOS EN EL ESPÍRITU

Introducción

Hemos hablado de la santidad, es decir de la vida cristiana desde el enfoque de su fin o colofón final. Solo Dios es Santo: el cristiano lo será en la misma medida en que participa de esta vida de Dios y crece en ella. Pues bien, si la vida vegetal es la propia de las plantas, la animal la de los animales, la espiritual será la vida de los seres espirituales (Dios, ángeles y hombres).Pero ¿qué es lo que mejor define la vida de ese ser espiritual que es el hombre? … Parece que es en Cristo, perfecto hombre, donde encontramos la respuesta. El hombre cuanto más de Dios sea (como JC) más hombre es, es decir, en la medida en que esté más metido en Dios (en su vida Trinitaria) su vida será más lo que tiene que ser: vida espiritual humana. La vida cristiana ha de ser cada vez más: “vida de hijo de Dios Padre en el Hijo por el Espíritu Santo”. Aquí estudiaremos el principio cristológico de la vida todo hijo de Dios: “la HSS de Jesús como camino al Padre”. Tres ideas marcan este capítulo:

  • el hombre es la imagen de Dios, la imagen personal de Dios en el mundo actual. (Ej. Esculturas mesopotámicas marcaban las fronteras). “El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios”. CCE nn. 355-356. El hombre es imagen de Dios porque su vida es espiritual, porque como Dios es espíritu (por eso es como Él). El espíritu le permite trascender lo material, el espacio y el tiempo, y llegar hasta Dios, como un ser, en cierto modo, semejante a Dios: puede relacionarse con Dios: conocerle y amarle libre y personalmente. Pero este conocer y amar se realiza al modo humano. Veamos sus características:
    1. Espiritualidad
    2. Relacionalidad
    3. Corporalidad
    4. Historicidad
    5. Sobrenaturalidad
  • La vida espiritual es vida trinitaria: la inhabitación de la Trinidad en el cristiano. El hombre es imagen personal del Dios tripersonal. El hombre ha sido introducido en la vida íntima de Dios y Dios se ha introducido en la vida íntima del hombre. Los interlocutores más cercanos que tenemos son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y esto va calando generando un estilo de vida. De este modo el núcleo de la fe es el mismo núcleo de la vida espiritual (y de la santidad): 1 Cor 3, 16 y 6,19; 1 Jn 1,1-4 y 4,7ss; Jn 14,23). La inhabitación no es un estar estático, sino un estar activo: un hacerse presente de Dios para dar vida a una relación personal y vital con Él. Nota 45: cita de Santa Teresa de Jesús. La comunión con Dios es una comunión de conocimiento (¡ Jn 5,20) y de amor (Jn 17, 23.26) sobrenaturales (porque lo realiza Dios: Jn 17,21: “que sean uno como nosotros somos Uno”)
  • La filiación divina del cristiano. Aquí repercute todo lo anterior: la imagen y la inhabitación. La inhabitación de Dios en el alma nos transforma en hijos de Dios (Padre, en el Hijo, por el ES): ve y dile a mis hermanos que subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. La vida cristiana es vida de hijo de Dios, por la encarnación de Dios Hijo: Dios Hijo se hace hombre, y el hombre se hace hijo de Dios (en el Hijo).
    1. La filiación divina en la SE.
    2. Teología de la filiación divina.
    3. Vivir como los hijos de Dios. El despliegue de la vida espiritual va desde el ser al obrar como hijo de Dios. Este despliegue se traduce en una existencia teologal y un vivir con la liberta de los hijos de Dios. Veámoslo:
      1. Vida teologal. El ES lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios ¿cómo? Fundiendo toda nuestra vida en la Caridad.
      2. La libertad de los hijos de Dios. Toda la vida espiritual en vida en Amor y en libertad. ¿Qué libertad? La verdad os hará libres ¿Qué verdad? La de ser hijos de Dios, en la libertad de poder amar o rechazar el Amor a Dios Padre. Existen dos opciones: naturaleza más gracia (filiación divina) o naturaleza más pecado (esclavitud). Esta es nuestra condición optar entre naturaleza herida o sanada. Esta libertad se conforma así: 1) conocer quien soy (verdad íntima), 2) poseer por la voluntad todo lo que soy integrándolas en un solo querer, 3) optar libremente por orientar (entregar) o no orientar todo lo que soy hacia esa verdad íntima, y orientarlo en otra dirección.
      3. Existencia cristiana y radicación en la filiación divina. ¿Qué actitudes conlleva el reconocerme hijo de Dios en mi vida? La conciencia de la filiación conlleva: confianza, serenidad, paz y alegría .
  • La HSS de Jesús nos muestra lo que significa ser y vivir como hijos de Dios. El desarrollo del sentido de la filiación divina esta relacionado al crecimiento de la vida teologal. Y el crecimiento en fe, esperanza y caridad, lleva a identificarse con Cristo en su entrega libre al Padre. Jesús en su entrega de Cruz nos revela su infinito Amor al Padre y a los hombres y ahí es donde nosotros también captamos la esencia de nuestra filiación (la relación de amor con el Padre y con los hermanos)

CAPÍTULO 3: IDENTIFICARSE CON CRISTO

Introducción

Pasamos ahora a ver la vida espiritual desde el misterio de Jesucristo. Este es el capítulo más importante del tema. En este enfoque, Cristo se presenta como el modelo y la fuente de la vida filial. Adán fue solo figura del hombre, Cristo es el hombre verdadero. Yo soy el camino, la verdad y la vida (…) Nadie va al Padre si no es por mí. Si me habéis conocido a mí, conoceréis a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto (…) Felipe: el que me ha visto a mi ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?… Hech 4, 12 y 1 Cor 1, 22-24 y Ef 1,3-8.

  1. El “cristocentrismo” de la vida espiritual. Con este término se expresa la centralidad de Cristo tanto para la fe (la teología) como para la vida espiritual.
    1. En la Teología, porque Cristo es la esencia del cristianismo: ¿un mensaje, una ética, una forma de vida…? Más que eso: Una Persona. Solo el nos revela: 1) a Dios, 2) la dignidad del hombre y 3) la realidad del pecado y la gracia
      1. A Dios nadie lo ha visto jamás, solo el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo… En Jesús se revela la comunión de Amor intra Trinitaria y el desbordarse de ese Amor en la creación a los hombres.
      2. Solo en Jesucristo conocemos el misterio del hombre y del existir cristiano.
        1. Misterio del hombre: porque la Redención nos devuelve la semejanza divina deformada por el pecado y revela nuestra grandeza al darnos la capacidad de tratar a Dios como Padre verdadero.
        2. Misterio del existir cristiano: porque asume por la Encarnación todo lo humano: su existir concreto: trabajo, familia, cultura, diversión, pensamiento, obras, corazón…
      3. Solo Cristo nos revela la gravedad del pecado, la realidad de su superación en su entrega en la Cruz, y la gracia que su muerte nos alcanza. El revela nuestra verdadera condición (elevación, caída y redención) y la necesidad de la lucha personal
    2. En la vida Cristiana, Cristo es el centro porque el es la Vida. Lo vemos a continuación.
  2. El seguimiento y la imitación de Cristo en la Escritura. El discípulo de Cristo le sigue y le imita y se identifica con Él. Ahora nos preguntamos en qué consiste seguimiento de Cristo y cómo se realiza en la vida concreta
    1. Seguir a Cristo. Lo que dice el NT es que el Señor cuando llama emplea el verbo “seguirle” (caminar detrás de Él); y a los que le siguen los llama con el sustantivo “discípulo”. Se presenta como Maestro o rabino. Viven con él, los envía en misiones, llevan la Cruz. Para Juan el discípulo es:
      1. Es el que cree en Jesucristo, el que tiene fe: Cafarnaúm: ¿a quien iremos? … nosotros hemos creído y conocido que tu eres el Santo de Dios… la fe crea comunión: los que creen en Jesucristo (nosotros)
      2. Es el que tiene caridad: Un mandamiento nuevo os doy … en esto
    2. La imitación de Cristo. San Pablo –que no siguió físicamente a Cristo- emplea más el campo semántico imitar o imitación. Es san Pedro el que hace el nexo entre seguir e imitar: “pues para esto fuisteis llamados, ya que también Cristo padeció por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas” (1 Pe 2,21): seguir la huellas de Jesús es imitar su vida: su ejemplo. Pablo emplea el termino co- y Cristo (padecer con, morir con, resucitar con Cristo): imitar es identificarse: es vivir en su Vida: su mismo destino: su misma muerte y resurrección. Para Pablo santificación es cristificación: ya no soy yo es Cristo quien vive en mi (Gal 2, 19-20) … soy quien tu persigues… Y 2 Cor 4,11 y Rom 6,4… Filp 2,5-11. Cristo vive y vive en el cristiano
  3. Del seguimiento y la imitación a la identificación con Cristo. Conviene aclarar que imitar (imitari) deriva de imagen (imago) y significa intentar reproducir la imagen de alguien (ej. Max Scheler jefe y modelo, lo externo y lo interno). Ya vimos antes como el seguimiento y la imitación de Cristo implica en verdad una identificación ontológica (mística) y existencial (ascética y moral) con Él. VS 21. En qué consiste, cuáles son las características de esta profunda identificación con Cristo
    1. En primer lugar se trata de una identificación sacramental (especialmente por el bautismo y la eucaristía): los sacramentos transforman al hombre de tal modo que lo hace una criatura nueva: un hombre nuevo. Esta transformación se inicia en el Bautismo y se perfecciona por la Eucaristía. Gracias a los sacramentos se crea entre el cristiano y Cristo una comunión de ser y de destino que cumple el plan divino de Ef 1,5 y Rom 8,29
    2. En segundo lugar es principalmente obra del Espíritu Santo y de la correspondencia a la gracia. El Espíritu donado en el Bautismo y en los otros sacramentos es el que lleva a cabo la transformación. Pero necesita la respuesta libre del cristiano para llevarla a cabo.
    3. Es eclesial: llegamos a Cristo solo por la Iglesia, que es quien aporta los sacramentos
  4. ¿Cómo se desarrolla la identificación con Cristo? Hemos visto, arriba, qué es la identificación con Cristo, ahora nos centramos en cómo se lleva a cabo el desarrollo de esta identificación. Los medios son principalmente dos: 1) conocer a Jesucristo (Escritura y Liturgia), es decir, tratarle; y 2) no basta conocer hay que llevarlo a la práctica, tener sus disposiciones de fondo: una actitud fundamental de amor.
    1. Trato con Jesucristo, en el Pan y la Palabra (eucaristía y oración). Cristo vive: vida de Jesús à vida del cristiano en Cristo à vida de Cristo en el cristiano… Cristo no solo vive, sino que esta presente (por su ES, su Iglesia y sus sacramentos) en el hoy del cristiano, de algún modo Cristo es contemporáneo nuestro, hoy. En la oración se reclama el pasar de la vida de Jesús a la propia vida para conformarla –configurarla- con Él… De este modo su vida es Cristo que pasa entre los hombres
    2. Configurarse con la Humanidad de Cristo, es un proceso dinámico, que incorpora las características esenciales de la HSS de Cristo. ¿Cuáles son?:
      1. El núcleo o verdad más íntima de Cristo (y del cristiano) es su Filiación divina, es el Hijo del Padre. Esto es Cristo ontológicamente. Por eso en todo proceso de configuración con Cristo ha de estar presente la dimensión filial: la vida cristiana es un proceso de crecimiento en la filiación divina: es un saberse cada vez más hijo. Pero además, Jesús es el Hijo del Padre à el Verbo de Dios, su expresión o manifestación à Encarnado para una misión, Enviado àPara la salvación del mundo (medio) y para, así, reconciliar todo con Dios (comunión de amor escatológica). En Jesús ser Hijo y ser Enviado constituyen una unidad indivisible. También en el cristiano: ser y misión, santidad y apostolado está unido
      2. La actitud de Cristo (y del cristiano) como amor a la voluntad del Padre. Efectivamente, “hacer presente al Padre en cuanto amor y misericordia es, en la conciencia de Cristo mismo, la prueba fundamental de su misión” (DM, 3). Por eso la unión de Cristo con el Padre es unión de amor, de voluntades: mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn 4,34)… Por eso nosotros debemos obedecer en todo la voluntad del Padre: amar con obras: “los fieles… amoldándose a su imagen, obedeciendo en todo la voluntad de Dios à deberán esforzarse para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo” (LG, 40). Por que soy Cristo puedo –y por eso debo- actuar como Él. Hijo = Filiación = todo referido al Padre = en todo obediente a la voluntad del Padre = solo quiere la gloria del Padre (es lo que hace en la Eternidad y en la Encarnación). Este amor filial de Cristo es conjuntamente amor al Padre y al prójimo (como el Padre me amó, así os he amado yo: permaneced en mi amor).
      3. Pero ¿cómo se construye una biografía de amor a Dios y a los hombres? Amando con el amor de Cristo en la vida ordinaria: “amaos unos a otros como Yo os he amado… xq nadie tiene amor más grande que el que da su vida por su amigos”. El amor de Cristo es Caridad (distinto de nuestro amor humano). El cristiano es otro Cristo, el mismo Cristo, cuando ama como Cristo, cuando todas sus acciones están referidas al Padre e informadas por el amor a Dios, y de ese modo muestran a los hombres el amor de Dios: una persona que ama con el Amor de Dios y difunde ese amor en todas las circunstancias de su vida. La Caridad es así la forma y raíz de todas las virtudes: esto es la santidad.
        1. La unidad de vida deriva principalmente de la caridad como amor a Dios. Solo la Caridad logra integrar todo en unidad de vida: 1) por su radicalización en la persona (llamada a amar: vocación universal) CCE 1827 (la caridad purifica el amor) y 2) por su misma naturaleza (el amor une, unifica y la Caridad lo une todo a Dios Amor).
  • El amor provoca el contacto personal y la unión con el otro, lo propio del amor es salir de sí mismo. El conocimiento solo une a través de una referencia que está en mi interior, el amor va más allá, sale de uno mismo y logra el encuentro personal con el otro. Necesita además la correspondencia, el don del que ama debe ser aceptado y correspondido à solo entonces surge la comunión (comunicación mutua) que va creciendo. La comunión con Dios se realiza en la participación en la vida de la gracia. Amar a Dios es el acto de mayor densidad ontológica posible porque el amor es lo más perfecto, porque Dios es el Bien supremo, porque el hombre ha sido creado por amor y para amar. (cfr. Nota 85. Historia de un alma)

CAPÍTULO 4 : LA ORACIÓN EN LA VIDA CRISTIANA

Introducción

La vida espiritual es vida de relación personal con la Trinidad. Es por Cristo y en su ES filial como tenemos acceso real a dicha relación con Dios. La oración es parte esencial de esta relación del hombre con Dios. Estudiaremos ahora las características de la oración cristiana:

  1. La oración en la Revelación. La Revelación es el diálogo de Dios con el hombre. En Adán, Abrahán, Moisés, profetas y Salmos encontramos auténticas joyas de oración. En Jesucristo Dios revela las profundidades más íntimas de su amor (oración CAT sed de Dios y sed del hombre). El ES es quien lleva a cabo la oración en verdad: “todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios” y Ef 3, 18; Col 2, 3-4: “El misterio de Dios es Cristo en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia”… La Escritura es fuente de oración: así se verifica ese diálogo de Dios con el hombre, que es la Revelación.
  2. La oración de Jesús. La trama de la oración se nos revela plenamente en Cristo. Al contemplar al Maestro de la oración, aprendemos a hacer oración. Lc subraya el papel de la oración en la vida de Cristo. ¿Qué sabemos de su oración? ¿Cómo era?
    1. Está unida a su vida, está injertada en su vida. Con su Encarnación introduce todo lo humano (en Él) es materia de diálogo con su Padre, y todo lo humano (en Él) es ofrecido al Padre.
    2. Es un conformarse con la voluntad de su Padre: “Sí Padre, porque así te ha parecido bien…
    3. La nota filial de su oración. Nos revela e introduce la novedad radical de la oración filial: “Padre nuestro… Abba” (CCE 2599).
  3. Teología de la oración.
    1. ¿Qué es la oración? La oración es la fe en acto: porque implica una elevación o comunicación del alma con Dios; y a la vez una respuesta de amor, al amor del Padre (amor con amor se paga). La oración como diálogo-invitación de Dios y como respuesta del hombre es una necesidad vital: porque es la expresión natural de la nueva vida.
    2. ¿Qué es la oración cristiana? Para el cristiano esa nueva vida es vida de hijos de Dios. Y como esa filiación es en Cristo, la oración es de y con Cristo. Porque en esencia sólo existe una oración real, posible y valida: la oración de Cristo: es decir, si la relación del H-D es real, es también histórica y, por tanto, está marcada por el drama del pecado (ruptura de la relación), ruptura que solo se restablece por medio de Cristo. Por eso la teología de la oración remite a la teología de la gracia y a la Iglesia: en cada oración nuestra, oran Cristo y la Iglesia: ellos dan gloria a Dios e interceden por la humanidad, aunque uno no se dé cuenta.
    3. ¿Cuáles son las características de la oración cristiana?
      1. Al igual que la de Cristo tiene carácter trinitario y filial. La novedad de la oración cristiana es que se trata de la oración de Cristo comunicada a los hombres, busca pues entrar en dialogo con la Trinidad. Por María à a la HSS de Jesús à Padre à ES (Trinidad) (Forja 430)
      2. También es Teologal. FE: Creo que estas aquí, que me ves, que me oyes, CARIDAD que me quieres, por eso puedo hablarle y escucharle: le adoro y le alabo…, tengo contricción… ESPERANZA, le pedimos ayuda, le damos gracias (el ejemplo del chaval que espera a su novia)
      3. También es personal. Por eso se alimenta de la vida, del “hoy”, de la biografía de cada uno.
    4. Las formas de la oración. La oración es el corazón de la vida nueva. Por eso cada uno reza a su modo (así lo decía NP es como hablar con la novia). No se trata solo de algo espontaneo, sino de quedar para hablarse. La vida de los santos y la tradición de la Iglesia a la escucha del ES nos enseña que hay formas de orar:
      1. Liturgia y oración. Sobre el ritmo litúrgico diario: CCE 2698. Sobre el año litúrgico: SC, 102
      2. La oración vocal. La expresión corporal como homenaje: CCE 2703. En espíritu y en verdad. No golpeteo de latas (nota 107). Santo Rosario (RVM)
      3. La meditación. La meditación es una búsqueda: inteligencia (libro) à de los pensamientos a la vida (libro de la vida): voluntad, aceptación à toda la persona: imaginación, querer, emoción, deseo … tratarse (Camino 91)
      4. La oración contemplativa. Es el nive l más profundo de la relación con Dios, el culmen. Mirar a Dios y saber que nos mira. ¿Qué es la contemplación? Santa Teresa dice que “orar es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas, con quien sabemos nos ama”. Implica recoger el corazón (tarea de la voluntad): CCE 2711. Es diálogo de un hijo con su Padre. “El amor es la aceptación y adhesión –apacible, tranquila y satisfecha- del alma en la contemplación de Dios” (Newman). (El niño que cuela el gol y mira a su padre). ADD 239 y 239.y 247.
    5. Oración y vida: contemplativos en medio del mundo. Se reza como se vive, porque se vive como se reza
      1. La oración requiere un esfuerzo continuado. La oración es un don y respuesta, es un combate contra nosotros mismos (dificultades en la oración mental) y contra el enemigo que pone todo su empeño en que la abandonemos. Las falsas objeciones… Las dificultades y tentaciones que se presentan a lo largo de la vida de oración (las distracciones, la sequedad, la falta de fe del activismo, la tibieza, desaliento).
      2. La oración debe ser continúa. Son muchos los lugares en los que se anima a perseverar en la oración: el que persevere hasta el final se salvará. Necesidad de la oración: la vida cristiana es vida de oración: en el fondo se identifican: la fe que vive por la esperanza en el amor (lo del chaval que espera a su novia): esto es ser contemplativos en medio del mundo: todo es oración: no solo los momentos de oración sino toda la vida cristiana ha de estar conformada por la fe en la esperanza del amor.
    6. La Eucaristía y la vida de oración. Si vida cristiana es = vida de oración y la “fuente y cima de la vida cristiana” es la Misa, pues igual lo es de la oración. La Misa es la oración por excelencia.
      1. La Santa Misa, centro y raíz de la vida cristiana. Lo acabamos de decir. La Eucaristía es Sacrificio, es Presencia y es Comunión (banquete)… Nos sitúa ante los misterios de nuestra fe: eqp, 87.
      2. Liturgia y vida cristiana: el culto espiritual. El cauce que une la liturgia con la vida cotidiana es la oración, y viceversa. Sacerdotes de su propia existencia… el cosmos entero “pan y vino, tierra y vid, y el trabajo del hombre se convierten en el Cristo total… “el santuario no hay que buscarlo en un lugar, sino en los actos, en la vida y en las costumbres” (Orígenes) es lo de un culto “en espíritu y en verdad” de la samaritana

CAPÍTULO 5: LA VIDA CRISTIANA Y EL MISTERIO DE LA CRUZ

Introducción

Los sacramentos nos unen a Cristo. La oración hace que pongamos nuestros ojos en el misterio de Cristo y de su Cruz, y nos la hace aceptar. ¿Por qué la Cruz en la vida cristiana? ¿Por qué la señal de la Cruz, es la señal del cristiano?… La respuesta es personal y existencial. ¿Por qué la ascética, la cruz, la mortificación y la penitencia?… Ver la Cruz como el signo más.

  1. Un recorrido por la Historia. El estoicismo cultivo la ascesis. El neoplatonismo también. En el paganismo falta la teología del Amor (que baja de Dios al hombre y lo remonta hasta Él). Y vio Dios que era bueno, muy bueno… esto no cambia. El pecado daña y mancha (oculta) esta bondad, la ascesis surge (es el dolor que se sigue de lo normal: trabajo, parir) como consecuencia de las heridas del pecado… Cristo carga en su Cruz, toda la ascesis del pecado (las heridas del pecado) haciéndola motivo de salvación (el castigo se redime así). Después vino la espiritualidad del martirio, y la monacal (lucha contra las pasiones y pecado y por adquirir virtudes). Desviaciones ascéticas (por exceso: jansenismo, o defecto: quietismo). Siglo XX-XXI: crisis ascética por el materialismo hedonista + una crisis teológica: 1) entender mal la teología de las realidades temporales como algo contrapuesto a la escatología; 2) pérdida del sentido de pecado; 3) el naturalismo fundado en optimismo exagerado: en algunos modelos educativos no rigor ni disciplina.
  2. El fundamento de la ascesis. Es preciso mantener un equilibrio, porque la ascesis solo es sana cuando es auténtica: y esta radica en la verdad de fe de que Dios ha manifestado su amor en la Cruz. Así resulta un esfuerzo de afirmación, no de negación. La base antropológica reposa sobre estas observaciones:
    1. Fundamento antropológico: solo con empeño personal y esfuerzo el hombre puede crecer y progresar.
    2. Fundamento cristológico:
      1. La elevación sobrenatural le sitúa en nuevo campo de superación: tiene el compromiso de conformarse a un nivel superior con la ayuda de la gracia.
      2. El misterio del pecado que deja al hombre herido y sufriendo, se hace todo más costoso, el dominio de sí es más difícil.
      3. Solo al mirar la Cruz de Cristo descubrimos el misterio del sufrimiento del hombre. Ascética (fundamento antropológico: esfuerzo) y Cruz (sufrimiento) no son =, pero se relacionan.
    3. Finalidad de la ascesis. Visto los fundamentos ¿cuál es el objeto o finalidad última de la ascesis? El objetico de la vida ascética es la unión con Dios mediante la unificación de las voluntades: mi voluntad y la voluntad de Dios (para ello debo conocerme, poseerme y así poder hacer real mi entrega). Este proceso tiene un elemento negativo (quitar lo que no es voluntad de Dios en mi) y otro positivo (obrar en base al amor a la voluntad de Dios). No todo el que me dice “Señor, Señor, entrará… sino el que hace la voluntad de mi Padre”… “si me amáis, guardaréis mis mandamientos”… “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos”.
    4. El contenido de la lucha ascética. La perspectiva ascética espiritual debe estar presente en la vida cristiana en todo momento: la vida del hombre es lucha (Job): no solo en lo negativo: lucha contra el pecado, sino sobre todo en lo positivos: esfuerzo por avanzar, por progresar, por responder con todas nuestras fuerzas al don que se nos da, por manifestar con obras nuestro amor, por desarrollar las virtudes en servicio a los demás y para DOG.
      1. La virtud y la vida espiritual. La ascesis significa ejercicio. El ejercicio más eficaz para la vida espiritual es el de la práctica de las virtudes: el desarrollo de lo mejor de cada persona… La virtud nos hace connaturales con el bien y lo bueno. Las virtudes están todas interconectadas: la conexión entre las virtudes morales (prudencia, fortaleza, justicia y templanza) + la caridad (y las otras dos virtudes infusas), porque la virtud cristiana no tiene por fin la autoperfección (estoicos) sino amor a Dios y a los demás (es un donarse, que previamente se posee). Cita de san Agustín NOTA 150***. Amarás, si eres capaz de hacer lo que quieres: ama y haz lo que quieras. Las virtudes son la cremallera entre el espíritu y la materia. Al principio la lucha es más evitar en pecado pero luego es hacer la voluntad de Dios con el ejercicio hasta el heroismo de las virtudes. La unidad de vida se logra con las virtudes al hacer que el amor de Dios penetre toda su realidad personal. Así es como el cristiano transforma y eleva a Dios todo lo humano: no tanto como lucha contra el caos del pecado, sino más como empeño por construir un orden nuevo fundamentado en el amor y la libertad de los hijos de Dios.
      2. Algunos medios para el crecimiento de la vida espiritual. El Plan de vida (para escuchar y responder la llamada telefónica) y la dirección espiritual (Maestro ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?; el ES es el guía pero cuenta con instrumentos: no estamos solos): por ellos el amor de Dios permea nuestra vida. NOTA 169 Audiencia JPII ***
      3. La renuncia y la mortificación. El pecado, los apetitos y tendencias desordenadas (incompatibles con la santidad) exigen renuncia y mortificación (bocado del caballo).
        1. Naturaleza de la mortificación: no es una mutilación (o falta de libertad) sino en una rectificación y sublimación de nuestras tendencias profundas, del goce desordenado. Tiene dos elementos: 1) el sinsabor dado a la naturaleza y 2) el acto de voluntad que se impone al apetito. Esto último es lo más importante espiritual y moralmente.
        2. Motivos de la mortificación. La mortificación se ejerce con la voluntad y esta se rige por motivos intelectuales. Por tanto, ¿qué motivos intelectuales tenemos?:
          1. Es necesaria para la subsistencia y progreso en la vida espiritual;
          2. Es un medio optimo para demostrar a Dios que le amamos (te amo más que a mí mismo);
          3. El valor apostólico de la mortificación voluntaria, nos hacemos así colaboradores de Cristo en la salvación de las almas.
        3. Funciones de la mortificación. Restauradora de la imagen de Dios deformada por el pecado, como una imagen desfigurada por las inclemencias con el paso del tiempo. La psiquiatría y la psicología moderna la considera como un requisito esencial para el perfecto desarrollo de la personalidad. Tiene sobre todo estas tres funciones en la vida cristiana:
          1. Función educativa (el bocado del caballo). Ejercicio de la voluntad para dominar las pasiones (Pitágoras, el lobo y el conejo). Hace referencia a la dimensión activa de la mortificación: la renuncia voluntaria.
          2. Función purificadora. Hace referencia a la dimensión pasiva de la mortificación: la aceptación de los sufrimientos que nos vienen dados en la providencia de Dios. Purificación y formación son dos elementos del mismo proceso: la restauración de la imagen de Dios. Bastaría con esta para hacernos santos.
          3. Función expiativa. De los pecados pasados que, olvidados, ejercen una sugestión residual en el alma. La diferencia entre la penitencia y la mortificación es formal, no material: ayunar para dominarse es mortificación; para expiar es penitencia.
  • La práctica de la mortificación. NOTA 164: ADD138***
  1. La Cruz de Cristo y la cruz del cristiano. La ascética en general necesita método, renuncia y ejercicio pero no Cruz. La Cruz es algo específico de la ascética cristiana: el que quiera ser mi discípulo… Así lo revela la vida de los santos en los que siempre ha habido Cruz (dolor y sufrimiento, o mortificación voluntaria muy generosa y por encima del simple autodominio ascético). La Cruz está relacionada con el pecado y con el amor. No hay amor sin sacrificio + no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos. El pecado es la causa última del sufrimiento moral y físico de la humanidad. Jesús ha cargado con los pecados y con sufrimiento anexo y ha destruido su poder desde dentro mismo. (la espada de Goliat y la película de tiburón: a bomba dentro mismo)
  2. El cristiano puede y debe transformar el sufrimiento

EPILOGO

Written by rsanzcarrera

agosto 9, 2014 a 11:08 pm

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