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La Vida de la Gracia

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Seguimos el libro La Vida de la Gracia de Juan Francisco Pozo, Editorial Vértice (Venezuela).

  • INTRODUCCIÓN
  • CAPÍTULO I: LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA DEL ESPÍRITU
    • El hombre: su origen y su meta
    • La vida del espíritu
    • El hombre en el Paraíso
    • El hombre rechaza el proyecto de Dios
    • La Buena Nueva
    • Conclusión
  • CAPÍTULO II: LA JUSTIFICACIÓN
    • Naturaleza del pecado
    • Consecuencias
    • Autor de la justificación
    • Itinerario de la justificación
    • Necesidad previa de la gracia
    • Algunos errores históricos
    • El hombre se vuelve a Dios
    • El perdón
    • La santificación y la renovación interior
    • Conclusión
  • CAPÍTULO III: LA VIDA DE LA GRACIA
    • La gracia como participación en la vida de Dios
    • La gracia como divinización o endiosamiento del alma Hijos de Dios
    • Hijos de Dios en Cristo
    • Hijos de Dios en Cristo por el Espíritu Santo
    • Relación entre la gracia y la inhabitación de la Santísima Trinidad
    • La gracia actual en la santificación
    • Los caminos de la gracia
    • La cooperación de la libertad
    • Otros dones de la gracia
    • Las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo
  • CAPÍTULO IV: LA GRACIA Y LAS OBRAS. EL MÉRITO
    • Las obras en gracia ante Dios. El mérito
    • Consideraciones sobre el mérito
    • Qué se puede merecer
    • Requisitos para poder merecer
    • Influjo de la gracia en el obrar humano
    • Relación entre las virtudes humanas y las sobrenaturales La personalidad humana y sobrenatural
  • CAPÍTULO V: LA SANTIDAD CRISTIANA
    • La santidad como tarea personal
    • Las «coordenadas» de la santidad
    • La falsilla
    • El sendero de la oración
    • La oración se hace vida
    • La Humanidad Santísima de Cristo
    • El encuentro con la Cruz
    • En diálogo con la Santísima Trinidad
  • NOTA BIBLIOGRÁFICA

Written by rsanzcarrera

enero 22, 2016 a 6:31 am

2 comentarios

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  1. La Gracia

    La amistad con Dios perdida por el pecado original, sólo se puede recuperar por medio de la gracia. Que es un don sobrenatural que Dios concede para alcanzar la vida eterna, y se recibe, principalmente por los sacramentos. Es un regalo de Dios, nadie ha hecho nada para obtenerla por mérito propio. Dios siempre da el primer paso. Es don sobrenatural porque lo que se está comunicando es la vida misma de Dios. Este regalo de Dios exige la respuesta del hombre.

    La gracia es una participación gratuita de la vida sobrenatural de Dios (CIC 1996-1997) Inicia con el Bautismo y se pierde cada vez que se comete un pecado grave. Ahora bien, la gracia puede perderse o aumentarse, a pesar de ser gratuita el hombre puede favorecer su recepción o impedir su fruto.

    Por medio de la gracia somos introducidos a la vida Trinitaria: se participa por el Bautismo de la gracia de Cristo, somos hechos hijos adoptivos de Dios, por lo que se puede llamar “Padre” a Dios, y se recibe la vida del Espíritu que infunde la caridad y que forma la Iglesia.

    La vocación a la vida eterna proviene de la iniciativa gratuita de Dios, sólo Él es capaz de revelarse y de darse, por lo tanto es sobrenatural porque sobrepasa las capacidades de la inteligencia y la voluntad humana. El cristiano no puede actuar rectamente si no cuenta con la ayuda de Dios.

    Necesidad de la gracia

    La gracia es absolutamente necesaria, sin ella es imposible alcanzar la salvación, la vida eterna. La justificación implica el perdón de los pecados, la santificación y la renovación. Es la que arranca al hombre del pecado contrario al amor de Dios y purifica su corazón. Es una acogida de la justicia de Dios por la fe en Cristo, merecida por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

    La justificación es la obra más excelente del amor de Dios. Decía San Agustín “la justificación del impío es una obra más grande que la creación del cielo y de la tierra, porque el cielo y la tierra pasarán, mientras la salvación y la justificación de los elegidos permanecerán”. Implica la santificación de todo el ser.

    La justificación se le concede al hombre por medio de la gracia, en virtud de los méritos de la redención de Cristo. Pero no se le da sin hacer nada por merecerla. El hombre debe disponerse a recibirla mediante el ejercicio de la virtud.

    En el siglo V, los seguidores de Pelagio, decían que sin la gracia el hombre se podría salvar, pues se basta a sí mismo y no necesita de la ayuda de Dios. Esta es la llamada “herejía de Pelagio” o pelegianismo. Esta herejía está muy difundida en la actualidad por el New Age.

    Los protestantes en el siglo XVI decían el hombre desde el pecado original no puede hacer nada nuevo, pues quedó totalmente corrompido. Exaltaban tanto la gracia que caían en el extremo de anular la libertad del hombre.

    Clasificación de la gracia

    La presencia de Dios en la vida del hombre debe de ser continua, porque en Él “somos, nos movemos y existimos”. Para ello se cuentan con diferentes tipos de gracias:

    Gracia santificante: Es un don sobrenatural infundido por dios en nuestra alma – merecida por la Pasión de Cristo – que recibimos por medio del Bautismo, que nos hace, justos, hijos de Dios y herederos del cielo. El Espíritu Santo nos da la justicia de Dios, uniéndonos – por medio de la fe y el Bautismo – a la Pasión y Resurrección de Cristo. Catec. nn. 1996ss Es una disposición sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de obrar el bien. Sus efectos son:
    •Borra el pecado
    •Hace posible que Dios habite en nuestra alma
    •Nos hace hijos de Dios y herederos del cielo

    La gracia actual es ese don sobrenatural, pasajero, otorgado por Dios, que ilumina la inteligencia y mueve la voluntad para que el hombre sea capaz de realizar acciones sobrenaturales. Es un don de Dios concedido temporalmente en una circunstancia precisa.

    La gracia habitual, don sobrenatural que permanece en el alma cuando se vive en amistad con Dios, sin cometer ningún pecado grave. Es una disposición permanente para vivir y actuar según la voluntad de Dios.

    Gracia sacramental, gracia propia de cada sacramento.

    Gracias especiales, carismas o dones gratuitos de Dios para el bien común de la Iglesia.

    Gracia de estado, es la fuerza necesaria para cumplir con las responsabilidades propias según el estado de vida de cada quien o su vocación. Son influjos, en la inteligencia o en la voluntad, por los cuales el hombre percibe lo que debe de hacer o dejar de hacer y se siente atraído para conseguirlo, recibiendo las fuerzas para lograrlo.

    Los carismas son gracias especiales del Espíritu Santo, están ordenados a la gracia santificante y son para el bien común de la Iglesia.

    Las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo

    Dios concede unas ayudas especiales para facilitar el proceso de la relación del hombre y Él. Con estas ayudas, las virtudes teologales se participa con mayor intensidad de Su vida, se obtiene una mayor docilidad a Él, logrando así una unión más íntima. Las virtudes teologales sonfe, esperanza y caridad.

    Otras ayudas que se reciben son los dones del Espíritu Santo. Estos dones permiten adquirir el gusto por las cosas de Dios, conocer profundamente las verdades de fe, apreciar en su justa dimensión las cosas de este mundo, poder hacer juicios con rectitud, otorga las fuerzas para hacer el bien, una mayor relación con Dios, rechazar el pecado por amor a Dios.
    Estos dones son:
    •Sabiduría: comunica el gusto por las cosas de Dios.
    •Inteligencia: que comunica el conocimiento profundo de las verdades de fe, dando la capacidad para entenderlas.
    •Ciencia: que enseña la recta apreciación de las cosas terrenas.
    •Consejo: que ayuda a formar un juicio sensato sobre las cosas prácticas de la vida.
    •Fortaleza: da las fuerzas necesarias para trabajar con alegría por Cristo.
    •Piedad: relaciona con Dios como Padre y Creador.
    •Temor de Dios: hace que se tenga temor de ofender a Dios, rechazando el pecado para mantener la unión con Él, siempre por amor a Dios.

    Viviendo la vida conforme a la voluntad de Dios, junto a los dones encontraremos los frutos del Espíritu Santo: caridad, alegría, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

    Conclusión
    La vida espiritual del hombre es superior a la vida material, de ahí la necesidad de todas estas ayudas. El hombre debe armonizar la vida material y la espiritual. Cuando hay conflicto debe escogerse siempre el bien mayor.

    No hay que confundir la moral natural con la moral cristiana. En la primera existe un código de conducta que el hombre conoce en su interior, en la moral cristiana, es Dios quien revela al hombre cómo debe de actuar y le da todas las ayudas necesarias para vivirla.

    Para profundizar:
    •La gracia y las virtudes: La gracia es la fuente de la obra de santificación; sana y eleva la naturaleza haciéndonos capaces de obrar como hijos de Dios.
    •Los efectos de la gracia santificante: ¿Qué significa estar en gracia de Dios? ¿Cuáles son sus efectos en nuestras vidas?
    •¿Cómo saber si estoy en gracia?: ¿Podemos tener conciencia de la gracia? ¿Podemos saber si estamos o no en gracia de Dios?

    rosamagarcia

    enero 24, 2016 at 9:23 am

    • Gracias Rosa, buen complemento a la entrada este comentario. No sabía que seguías también el blog de es_tu_dia. Saludos

      rsanzcarrera

      enero 24, 2016 at 2:22 pm


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